Ese silencio que a veces es un compañero ingrato en otras ocasiones puede generar mucha belleza.
Silencio en el atardecer.
Veo ponerse el sol a lo lejos. El horizonte se confunde con la estela de un mar, mi mar, que hoy está en calma, inundando de reflejos rojizos todo lo que toca.
Pronto llegará la noche para acompañar al silencio, y ambos formarán un sueño, el sueño de un Sur eterno.
Precioso, emotivo, tierno... es un relato breve pero intenso y con mucha belleza evocadora añadida.
ResponderEliminarNo solo es bello tu relato en sus letras entrelazadas maravillosamente bien, sino que ademas suma a esa belleza, la belleza de poder evocarlo en imágenes: puedes cerrar los ojos y ver perfectamente ese atardecer del sur, con ese sol ténue metiendose por el horizonte e inundando todo de reflejos rojizos, es más, incluso puedes sentir ese silencio de un mar en calma... sí señora, puedes verlo y puedes sentirlo. Es tridimensional tu relato, Ana: magnífico
Un besote, ya sabes, gordísimo
Preciosa...Me acabo de poner colorada...
ResponderEliminarUn besazo, gracias por estar ahí.